LA TORTUGA
Las tortugas o quelonios (Testudines) forman un orden de
reptiles (Sauropsida) caracterizados por tener un tronco ancho y corto, y un
caparazón o envoltura que protege los órganos internos de su cuerpo. De su
caparazón salen, por delante, la cabeza y las patas delanteras, y por detrás
las patas traseras y la cola
Características:
Detalle del rostro de Trachemys scripta elegans, galápago de
Florida
La característica más importante del esqueleto de las
tortugas es que una gran parte de su columna vertebral está soldada a la parte
dorsal del caparazón. El esqueleto hace que la respiración sea imposible por
movimiento de la caja torácica; se realiza principalmente por la contracción de
los músculos abdominales modificados que funcionan de modo análogo al diafragma
de los mamíferos y por movimientos de bombeo de la faringe.2 Aunque carecen de
dientes, tienen un pico córneo que recubre su mandíbula, parecido al pico de
las aves.
Al igual que todos los reptiles, las tortugas son animales
ectotérmicos, lo que significa que su actividad metabólica depende de la
temperatura externa o ambiental. Las tortugas mudan la piel; sin embargo, a
diferencia de los lagartos y serpientes, lo hacen poco a poco. También mudan o
desprenden los escudos del caparazón, individualmente y aparentemente sin un
orden determinado.
La reproducción es ovípara.
EL CAPARAZÓN:
El caparazón consta de dos regiones
Espaldar: es la parte superior o dorsal (también llamado
«caparazón»); está constituido por cinco hileras de placas; la central o
neural, en posición media, flanqueada a cada lado por las hileras costales,
que, a su vez están flanqueadas por las hileras marginales.










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